Consejos prácticos

Preparación física:

Independientemente de la longitud de las etapas  (podríamos establecer una media de 20-30 km diarios) y del ritmo de cada persona, el Camino supone un considerable esfuerzo físico por lo que es conveniente planificar las jornadas y prepararse adecuadamente en el período previo a nuestra partida.  Un buen método para ello es hacer salidas una o dos veces por semana aumentando progresivamente la distancia recorrida hasta alcanzar la media aproximada de nuestras etapas previstas. Además, en esas marchas conviene llevar ya la mochila lastrada para ir acostumbrando el cuerpo al peso a portar. 

Preparando la mochila:


De buena calidad y con sujeción a las caderas, la mochila ya cargada con todo nuestro material no debe superar el 10 % de nuestro propio peso para poder caminar cómodamente. En cualquier caso, nuestra experiencia nos dice que seis kilogramos es un peso suficiente para llevar con nosotros todo lo necesario para la peregrinación.

 Una guía de las cosas a llevar:

  • Saco de dormir ligero.
  • Botella de agua o cantimplora.
  • Sombrero de paja o gorra.
  • Bordón de peregrino o bastón/bastones para caminar.
  • Capa de lluvia o chubasquero.
  • Toalla ligera.
  • Ropa personal limitada al máximo (p.ej., para Camino en verano: dos o tres mudas, dos  o tres pares de calcetines, un par de camisetas técnicas de poliéster, pantalón corto de senderismo, sudadera  o chándal, camiseta y pantalón largo de paseo)
  • Chanclas.
  • Útiles de aseo y jabón para lavar.
  • Tapones anti ronquidos
  • Pequeño botiquín con aspirinas, crema solar, tiritas, betadine, agujas esterilizadas para pinchar las ampollas, vaselina, etc.
  • Gafas de sol.
  • Linterna pequeña.
  • Documentación personal: DNI, tarjeta sanitaria, tarjeta de crédito y la credencial del peregrino.
  • Pequeña navaja.
  • Imperdibles y pinzas  para colgar la ropa durante o al final de la etapa.
  • Móvil y  cargador.

 Calzado:

 

El mercado ofrece hoy día una amplia variedad  de calzado específico para el senderismo; en todo caso, ya optemos por zapatillas, zapatos o botas ligeras (sólo un calzado, eso sí) hay que considerar que el pie se dilata durante la marcha por lo que hay que comprar por un número ligeramente mayor al de nuestros zapatos normales. Además, huelga decir que el calzado hay que comprarlo con tiempo ya que tiene que estar perfectamente domado y hecho a nuestros pies.

Alimentación:

Hay que cuidar la alimentación, no en vano es nuestro combustible diario para poder completar las etapas. Así, es importante un buen desayuno (té o café, lácteos, tostadas, fruta o zumo, ...) y durante la etapa conviene hidratarse regularmente y tomar algún tentempié pero nunca caminar con el estomago lleno; por eso, es mejor hacer la comida fuerte y caliente a la hora de la cena. 

Puedes ampliar esta información en el apartado Consejos de la página de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago