En bicicleta

                        

Preparación física:
En caso de no ser un ciclista habitual, conviene llevar a cabo un plan de entrenamiento desde un par de meses antes, con varias salidas semanales por todo tipo de terreno, de forma que nuestra cabalgata no acabe siendo un potro de tortura. También hay que considerar que, aunque carguemos con poco peso en las alforjas, no es lo mismo que no llevar nada, sobre todo cuando se trata de afrontar repechos.

Puesta a punto de la bicicleta:
Aparte de herramientas, parches y demás utensilios que deberemos llevar, es importante que previamente le hagamos una revisión mecánica en algún taller, poniendo especial énfasis en los frenos, cambios y estado de las cubiertas.

Tipo de bicicleta:
Si puedes elegir, lo recomendable es llevar bicicleta de montaña, ahora bien deberás ir bien entrenado y estar dispuesto a empujar la bicicleta en los tramos más duros. Si usamos esta bicicleta seguiremos el mismo camino que los peregrinos a pie y disfrutaremos de un mayor contacto con la naturaleza. Si sólo dispones de bici de carretera, el Camino te llevará menos tiempo pero también es mucho más peligroso y menos agradable el ir soportando todo el tráfico de las carreteras.

Indumentaria:
Prescindiremos del bordón y sombrero de paja de nuestros colegas andarines y, a cambio, nos pertrecharemos con un buen casco. Por lo demás, usaremos la vestimenta propia de ciclista (maillot de colores llamativos y culote, gafas, chubasquero especial, guantes y zapatillas).

Artículos a llevar:

  • Un par de cámaras de repuesto.
  • Parches y desmontables.
  • Llave para radios y tronchacadenas.
  • Bomba de aire.
  • Botellín para agua.
  • Candado para la bici.
  • Reflectantes y catadióptricos.
  • Botiquín reducido

Albergues:
En los albergues, siempre tiene preferencia el peregrino a pie respecto al ciclista, con lo que conviene evitar los refugios de menos capacidad y acudir a los de mayor aforo. Por otra parte, sobre todo si vamos en grupo, es interesante llevar una pequeña tienda de campaña de las que pesan y abultan poco, con lo que ganamos en autonomía al no estar siempre pendientes de si sobran plazas libres una vez que se han acomodado los peregrinos a pie.

Otros consejos:

  • Si alguna vez has pedaleado con alforjas, habrás observado lo diferente que es a hacerlo sin peso. Tenlo en cuenta a la hora de confeccionar tu equipaje.
  • En el Camino respeta siempre al peregrino a pie, evitando avasallarle y moderando tu velocidad cuando le adelantes.