Hospitales y hospitaleros (albergues)
A lo largo del Camino de Santiago algunas parroquias, ayuntamientos y otras instituciones ponen a disposición de los Peregrinos lugares de alojamiento que pretenden renovar la tradicional hospitalidad jacobea. La mayoría de estos albergues, u hospitales (de la palabra hospitalidad), no cuentan con ningún tipo de subvención, por lo que se mantienen de la voluntad de los Peregrinos. Así, el refugio que tú usas hoy, pervive gracias al donativo del Peregrino de ayer.
También hay albergues en los que tendrás que pagar una pequeña cantidad por la estancia. Suelen ser privados o de Organismos Oficiales (Aragón y Navarra). Agradece su existencia y el esfuerzo de sus propietarios por el servicio que prestan. En Galicia la mayoría de los refugios pertenecen a la Xunta de Galicia. Estos son gratuitos y están atendidos por gentes del lugar que cuidan del albergue después de realizar sus tareas agrícolas y domésticas. Valora su dedicación aunque parezca que no te «comprenden».
Durante los meses de mayor afluencia de Peregrinos, muchos de los albergues están atendidos por hospitaleros voluntarios. Ser hospitalero significa haber realizado antes el Camino y, sobre todo, querer devolver desinteresadamente al Camino (a los peregrinos de hoy) todo lo que el Camino le entregó en su momento. Es una labor altruista y sólo se desarrolla en los albergues que se mantienen por donativos.
También existen albergues que en su día estuvieron abiertos y hoy están cerrados (Sarria, Monreal, …) y están cerrados porque fueron maltratados y destrozados por algunos peregrinos de ayer. Así pues, ayuda a mantener limpios los refugios y cuida sus instalaciones, pensando en los Peregrinos que llegarán después de ti (y en ti también, puede que repitas el Camino), cuando sea mañana. Compórtate con educación y respeto. Deja tus cosas ordenadas y el macuto casi hecho, procurando ocupar el menor sitio posible. Acuéstate a una hora prudencial (antes de las 23:00) pues otros sí que madrugarán. Si madrugas tú, levántate haciendo el menor ruido posible y sin molestar.
Los refugios son de uso exclusivo de Peregrinos a pie, en bicicleta, o a caballo. No se admiten reservas y las plazas se ocupan según van llegando los peregrinos. Muchos albergues no superan las 15 plazas, por ello, es aconsejable que los ciclistas pernocten en los refugios de mayor capacidad. Por idéntico motivo, a quienes peregrinan en grupo (a pie o en bici) se les aconseja llevar material de acampada.


