Remedios

Remedios 'milagrosos' para problemas 'peregrinos' 

La mayoría de los problemas médicos que surgen en el Camino se pueden prevenir antes o al notar los primeros síntomas, remediarlos fácilmente. Todo se reduce a hacer una alimentación sana y equilibrada, un esfuerzo físico acorde a tu naturaleza (que es mejor de lo que imaginas) y, sobre todo en verano, beber mucha agua y protegerte del sol y aire caliente, que te puede producir peligrosas insolaciones, quemaduras y 'golpes de calor'.

Pies

Las ampollas suelen producirse por humedad, paso más largo o rápido de lo habitual, doblez del calcetín, o 'china' en el calzado, etc. Párate al notar la ampolla y haz la primera cura. La solución es coserla para que vacíe y drene bien. Nunca retires la piel, pues es la mejor protección contra el daño que ha sufrido el pie. Déjate el hilo para que drene y luego ponte desinfectante. No lleves el hilo cuando camines, ya que la ampolla se podría infectar a través del hilo.


Tendinitis

Cargado y recorriendo 30 km diarios es normal que aparezcan. Reduce carga, haz estiramientos (no deben doler), inicia la marcha suavemente hasta llegar a tu paso normal. No des pasos más largos o andes más rápido de lo habitual y procura que cada encuentro del pie con el suelo se desarrolle suavemente: primero el talón, luego toda la extensión de la planta del pie, para finalizar en la punta de los de dos curvados. Si tienes molestias, masajéate con una pomada antiinflamatoria antes de caminar. No te enfríes ni hagas paradas largas.

Articulaciones

Los problemas articulares: tobillo, rodilla, etc. también tienen que ver con el ritmo de marcha y el sobrepeso. Ya sabes, sobre todo equilibra el peso de la mochila (desequilibrio = lesión). Procura no empezar ni terminar bruscamente de andar .

Columna
Además de lo dicho de articulaciones, la columna (sobre todo las cervicales y lumbares) sufren mucho cuando la mochila se lleva mal sujeta y, sobre todo, en las ascensiones, pues la carga tira hacia atrás y tú inclinarás la cabeza hacia adelante. Haz descansos y descárgate. Si no quieres parar y perder el ritmo, cada 500 mts de ascensión da media vuelta y desciende 25 mts. Aunque parezca una locura, vendrá bien a todo tu organismo.

Musculares
Las agujetas no son un problema, se acaban a los dos días. Los tirones y el cansancio muscular sobreviene por el ritmo de marcha, el esfuerzo desproporcionado y la deshidratación. Solución: para, descansa y bebe, sobre todo bebe. Salvo prescripción médica, no te preocupe tomar algunas cosas 'saladas', pues la sal hará retener agua y, en buena parte, te evitará el cansancio muscular y los 'tirones'.

Mareos
Si al detener la marcha notas pequeños mareos, es síntoma de falta de azúcar en la sangre: toma azúcar, fruta y alimentos ricos en hidratos de rápida absorción: pan, pasta, frutos secos, etc. Ojo, que también puede ser por el calor y la deshidratación.

Digestivos
En verano huye de salsas y mahonesas a fin de evitar las diarreas. Si la padeces, prepara un litro de agua, el zumo de un limón, la punta de un cuchillo de sal, algo de azúcar y un par de cucharadas de bicarbonato (necesario para la diarrea, pero no para deshidratar). Evitará que te deshidrates y no perderás demasiadas fuerzas. Procura reposar. La actividad física diaria hace difícil el estreñimiento, si lo padeces puede ser por deshidratación. Ingiere más líquido y por las mañanas, 15 minutos antes de desayunar bebe un buen trago de agua, que activa el intestino.

Piel
De entrada, hidrátate bien. Si sufres alguna picadura, lava y aplica un antiséptico, aunque lo mejor es el amoniaco reducido con agua. Si te haces una herida, lava y desinfecta (el limón es un buen desinfectante).