Símbolos

Símbolos del Camino

En nuestra peregrinación encontraremos personas y cosas que nos pueden descubrir una realidad mayor y diferente de la que aparentan. No hay que olvidar, por otra parte, que el Camino es un símbolo de nuestra propia vida en la que todos somos, de una u otra forma, peregrinos. A continuación os enumeramos una serie de realidades que hallareis cotidianamente y unas pequeñas pistas sobre lo que pueden significar.

Camino
A veces liso, otras pedregoso, a veces carretera,.... Simboliza la búsqueda de la verdad, de la paz, de la inmortalidad. Implica avanzar y descubrir, arriesgarse.


Sol
Símbolo de la luz que ilumina y da vida. Es constante, fiel y no discrimina: sale todos los días y se ofrece a todos sin condiciones.

Pan
Calma el hambre, recuerda el trabajo y lo cotidiano; compartido, expresa fraternidad y entrega. Comer pan juntos es algo más que saciar el apetito: es solidaridad, amistad y comunicación personal. Ese partir con otros (com-partir) nos lleva espontáneamente a una actitud de agradecimiento a Dios.

Pueblo-ciudad
Hace referencia a la comunidad, pues no vivimos en solitario. Pertenecemos a un pueblo o ciudad con sus costumbres, historia y tradiciones tal y como también las tienen las localidades que nos reciben en nuestro caminar. Eso puede ayudarnos a abrirnos a los demás recordando nuestra propia ciudad y teniendo presente a quienes nos acogen en los lugares por donde pasamos.

Agua
Símbolo de la vida, ayuda a crecer, purifica, estimula, fecunda, limpia; con ella nos lavamos y saciamos nuestra sed. En el camino, sobre todo bajo el sol de Tierra de Campos, descubrimos a menudo su auténtica importancia.

Flores
Símbolos del color y de la fragancia, nos regalan su belleza y perfume sin esperar nada a cambio.


Horizonte
Símbolo del futuro, de lo que nos atrae y nos mueve. Siempre está a la vista pero siempre se aleja. Es lo que hace caminar y da ilusiones. Nos lleva también a las metas de nuestra vida, a nuestras aspiraciones.

Puente
Unión. Firmemente asentado a las dos orillas, no pertenece a ninguna. Vive en el desagradecimiento: los caminantes no se quedan a vivir en él. Sin embargo, ¡qué gran labor ser puente!: entre las gentes, entre las cosas, entre las ideas, entre las generaciones.


Montaña
Dificultad, problema. En nuestro camino las montañas suponen un obstáculo y una tentación al abandono (¡subir al Cebreiro o a los Montes de Oca!), pero también la montaña, una vez ascendida, es símbolo de fortaleza y seguridad que nos permite ver más lejos.

Nube
Oculta al sol pero también lo refleja y lo filtra. Nos da la lluvia vital para nuestros campos. En la Biblia la nube es el lugar de la presencia de Dios: manifiesta su gloria y a la vez la oculta.

Amanecer
Símbolo de la vida que, amenazada por la noche y por múltiples obstáculos y formas, es capaz de salir siempre adelante. En nuestro caminar diario, aprovechemos siempre este amanecer para ponernos en marcha.

Silencio
Comienza con lo exterior: evitar ruidos, ansiedad, impaciencia y ayuda a desarrollar la intensidad y a conocernos mejor. Implica y provoca una escucha atenta: sólo puede oir quien, habiendo bajado el volumen de sus propios ruidos, se torna abierto y receptivo a lo que le rodea.


Calor
El amor nos proporciona siempre una sensación cálida, apaga la frialdad. También el calor hace germinar la semilla, incluso escondida en lo profundo de la tierra.

Tiempo
Símbolo de la caducidad, de la fragilidad de las cosas y las personas, en nuestra vida cotidiana nos falta siempre tiempo para hacer todo lo que queremos. Nuestro peregrinar, sin embargo, nos enseña a caminar olvidándonos del reloj, guiándonos por el paso del tiempo a través de los elementos de la naturaleza.

Llanura
Símbolo del desierto, de la prueba, del espejismo. El peregrino, que no acaba de llegar a Calzadilla o al Burgo Ranero, se cansa de caminar y se pregunta «¿para qué seguir andando si no se llega nunca?». Surge entonces el miedo a enfrentarnos con nosotros mismos, con la vida.

Albergue
En medio del camino es el refugio del peregrino; refugio pasajero porque hay que seguir andando. Es el lugar donde se ejerce la hospitalidad: se recibe al huésped, símbolo del mismo Dios (Mt 25,35). Es además un lugar de intimidad para encontrarse, hablar y compartir.

Fuente
Siempre constituye un motivo de alegría para el peregrino que se detiene a beber un agua que sale de lo profundo y que da vida.


Encuentros
El camino es un mosaico de encuentros: con otros peregrinos, con hospitaleros, con las gentes del lugar,..., y cada uno de ellos puede ser, más allá de las apariencias, un encuentro con Dios mismo que nos acompaña en nuestra marcha como en el camino de Emaús (Lc 24,13-35).

Nota bibliográfica:
Estos breves apuntes sobre los símbolos están basados en el contenido del nº 128 de la publicación CUADERNOS DE ORACIÓN.