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4. Cercedilla a Segovia

Por favor, tened en cuenta, que el texto que aparece en esta web, como descripción del Camino de Madrid, es una primera redacción que se hizo. Lo más actualizado está en nuestra guía.

Desde la parroquia, el camino sigue ganando altura atravesando la zona residencial ‘Herrén de Reales’. Las flechas amarillas desembocan enseguida en el cruce con la vía del ff.cc. que asciende hasta los puertos de Navacerrada y Cotos. Ascendemos junto a la vía por la carretera que se dirige a la urbanización de Camorritos y, unos 200 metros después, giramos a la izquierda abandonando el GR-10 que habíamos retomado en el cruce con la vía antes citada. El camino sigue la c/ Río Guadiana, última linde de la colonia de Las Heras y Los Castaños, hasta un paso ‘canadiense’ previsto para facilitar el paso a los senderistas sin que se escape el ganado. Progresamos ya por terreno montañoso buscando culminar el collado entre las dos pequeñas cumbres que se alzan a ambos lados de nuestra ascensión: el Cerro Colgado y la Pimpollada de los Barros.

Desde el collado descendemos ligeramente para adentrarnos en la ladera oeste del valle de la Fuenfría. La ruta discurre por un pinar y, tras un brusco ascenso, pasa por el Raso de Pedro Morales. Poco a poco vamos ganando altura entre los pinos albares de la ladera de las Berceas, aprovechando sendas y veredas que recalan en el arroyo Cerromalejo, desde el que hay que afrontar una fuerte subida que desemboca en la pista forestal que conecta las señales con el arroyo de la Fuenfría. Avanzaremos por la derecha de este arroyo siguiendola señalización en círculos amarillos hasta la Pradera de los Corralillos. Aquí entroncamos con la calzada romana que nos llevará a Segovia. A nuestra izquierda se alza, dominando todo el sugerente entorno, el chalet de la R.S.E.A. Peñalara. Aprovechando la señalización (círculos blancos) que existe en este tramo, llegaremos hasta el límite provincial, justo en lo alto del puerto de la Fuenfría. En este punto reaparecen las flechas amarillas y comenzamos a descender. El camino va combinando pista con calzada romana y con carretera asfaltada, hasta que se llega a un punto en que la carretera se dirige a la derecha hacia Valsaí­n y nosotros, tras dejar un búnker a nuestra izquierda, giramos en el mismo sentido comenzando un ligero descenso por la ladera de una loma que, a nuestra derecha, tiene una finca ganadera en su ‘cima’. Pronto ya veremos la silueta de la catedral segoviana allá a lo lejos y el camino, suavemente, nos conducirá hacia ella.

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